CarolineBarón

Carolina Barón

Los “hitos” de su vida nos descubren su entrega incondicional al Señor y a la misión del Reino

Carolina Barón, Hermana Francisca del Espíritu Santo, en abandono total al querer de Dios, dócil y abierta al  Espíritu santo, Interpelada por “los signos de los tiempos”… modelada por el espíritu de San Francisco de Asís, funda el 19 de Marzo de 1861, en Saint-Chinian diócesis de Montpellier, Francia, la Congregación de HERMANAS FRANCISCANAS DEL ESPÍRITU SANTO, comúnmente  llamadas Franciscanas de Montpellier.

Nuestra Fundadora, buscando transmitir a las personas los valores evangélicos de  fraternidad y de minoridad, orientó la Congregación según las necesidades más urgentes de la época: educación cristiana de los niños y jóvenes, cuidado  de enfermos y de ancianos y otras actividades que respondían a las necesidades del lugar donde vivían las Hermanas.

Pinceladas de su vida

El 12 de Diciembre de 1820, nacía en Mailhac, cerca de Narbonne (Francia), Carolina Barón, en el seno de una familia sencilla. Su padre, un joven comerciante, poseía una Tejera en la carretera de Carcasonne. Poco antes de su matrimonio quedó ciego y su esposa ligó su vida a él, con gran amor y aceptación. La llegada de Carolina, al hogar fue un regalo de alegría y esperanza.

Carolina recibe la predisposición a las iniciativas audaces, desde su fisonomía de mujer inteligente y activa, dotada de sentido práctico y valor inquebrantable. Vivió siempre una fe y una piedad, capaz de iluminar estos impulsos naturales. Sus mismos padres se lo infundieron.

En 1835 terminó sus estudios de Grado Superior y una tarde de verano, descubrió a sus padres el pensamiento que hacía tiempo la venía preocupando: deseaba entregarse a Dios en la Vida Religiosa. Sus padres probaron su decisión valiéndose de la distracción en viajes y en fiestas mundanas. Finalmente aceptaron su decisión. Ingresó en el Monasterio de las Hermanas de San José en Saint Pons. Años después abandonó esta Congregación y fundó la de “Hermanas Franciscanas de Montpellier” actualmente Hermanas Franciscanas del Espíritu Santo de Montpellier.

La realidad que le tocó vivir a Carolina

Contexto social: En la Francia del siglo XIX, tras cien años de influencia de la Ilustración, y entrando en la etapa del desarrollo industrial, la configuración de la sociedad era de:

  • Grandes diferencias sociales
  • Éxodo rural hacia las ciudades
  • Indiferencia religiosa y fuerte anticlericalismo
  • Gran corrupción social y explotación de las mayorías por una minoría adinerada.
  • Emerge una masa obrera, que habita en el extrarradio de las ciudades, en condiciones de explotación laboral y máxima pobreza de vida
  • Los niños y los ancianos, son los colectivos más abandonados

En 1830 el Rey es destronado, la revolución triunfa.

Contexto Eclesial: La Iglesia inicia un proceso de recuperación de su  presencia en la sociedad, desde las obras de caridad:

  • En un ambiente adverso a las creencias religiosas, la Iglesia es aceptada en sus misiones de caridad. Esto explica la proliferación de “movimientos de caridad” en esta época: 1827 los Paules, en 1840 “Las Hermanitas de los pobres”, 1856 los “Salesianos… 1861 las Hermanas Franciscanas del Espíritu Santo y muchos más.
  • “La ilustración y sus líderes: Voltaire, Diderot…habían sembrado el ateísmo y el anticlericalismo
  • En 1858 las apariciones de la Virgen de Lourdes, reavivan la devoción mariana
  • En 1869, el Papa Pio IX convoca el Concilio Vaticano I que proclama los dogmas: de la Inmaculada Concepción y de la Infalibilidad del Papa.
  • También, proclama patrón de la Iglesia Universal a San José

Carolina Barón vivió en una sociedad tendente a la desacralización, al laicismo, con fuertes brotes de anticlericalismo. En su época que se hacía difícil la transmisión de la Fe. La Iglesia y los movimientos religiosos sólo eran creíbles en sus servicios humanitarios.

En este contexto ella supo superar las dificultades sociales, políticas, machistas, económicas… en las estaba viviendo. Fue capaz de responder a todas esas dificultades con su dedicación y esfuerzo.

Los principios fueron muy difíciles. Luchó contra el sistema y rompió muros, por eso era admirada por todos sus contemporáneos.

Viendo las necesidades de la gente se decidió a fundar la Congregación del modo más sencillo. La FE la impulsó a lanzarse:

«El martes 3 de abril, llegaron a Saint-Chinian, nadie las esperaba. 
Su llegada pasa desapercibida, sin bullicio. La POBREZA presidió la bienvenida.
Pronto aparecen algunas mujeres del pueblo. Una de ellas comprendió que no era suficiente expresar sentimientos; de inmediato salió a buscar lo imprescindible: una vela «se hizo la luz». Un haz de sarmientos y una olla: la pequeña Fraternidad comienza su vida comunitaria.
Otra vecina lleva un repollo bien preparado, unas manzanas y una tercera aporta un pan, alimento que les mantiene vivas.»

Qué pequeña es la semilla que más tarde crecerá
Qué pequeña es la semilla, somos cuatro nada más
Qué pequeña es la semilla que más tarde crecerá
Qué pequeña es la semilla, todo empieza en Saint-Chinian

Los “hitos” de su vida nos descubren su entrega incondicional al Señor y a la Misión

  • Ella ama profundamente a los niños y a los jóvenes; su popularidad crece…y hasta los enemigos de la religión admiran sus cualidades de mujer, profundamente humana y de educadora. Allí donde el Sacerdote no osaba acudir, ella era acogida con alegría. Todos los hogares están abiertos para ella y a todas partes lleva el anuncio de Cristo.
  • Avanzada en su tiempo, abre un internado de jóvenes del campo, a quienes atendía y ayudaba después de las faenas agrícolas. No perdía la ocasión para ayudarles a prepararse lo mejor posible, para escucharles y para darles un buen consejo.
  • Cuidaba enfermos, visitaba a los pobres, en el momento que era reclamada por ellos, sin importarle ni las horas ni el cansancio.
  • Sufre y se entrega en defensa de los niños del orfelinato de Anères.
  • En  Tolouse capta las necesidades y las atiende.
  • Sus obras llevan el sello de la caridad.
  • Se deja afectar por las necesidades de las gentes, tanto materiales como morales y las causas de las mismas.
  • Sabe captar las nuevas pobrezas surgidas de la revolución.
  • Su amor especial a los pequeños y a los pobres.

«Para educar bien hay que ganarse el corazón de los alumnos. El buen corazón lleva también a saber corregir por amor» (Carolina Barón)

Si estás interesado en conocer más profundamente la vida de nuestra Fundadora, ponte en contacto con nosotras y te la facilitamos.

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